5.2.08

Marcas de corte y marcas de plegado (a.k.a. «líneas de corte y líneas de plegado») [I]


Veo cierta confusión entre los diseñadores no profesionales sobre las marcas o líneas de corte. Y aún veo más confusión sobre las marcas de plegado. Esto ocurre incluso entre presuntos profesionales —o eso dicen ellos—, cosa que me resulta incomprensible. Leo tonterías sobre poner las marcas de corte en K, registro o CMYK (negro-sólo-negro, negro-de-registro, negro-de-cuatricromía) —pocos tienen claro qué diferencia hay entre unos y otros y cómo afecta eso al resultado final—, las de plegado en magenta o cian (?) y cosas así... Y luego he visto en imprentas cosas tremendas como dos líneas de plegado cruzando todo el diseño de un tríptico; una cosa es poner marcas de plegado y otra colocar una línea de puntos, guiones o filetes a todo lo largo, como si fueran las guías de un troquel.

Hay mucho lío.

Así que voy a hacer una pequeña guía de cómo colocar las marcas de corte y las de plegado. Para empezar, dos definiciones de diccionario, de un diccionario técnico para más señas (sí, uno de esos que los diseñadores de tres al cuarto nunca consultan; prefieren preguntar en foros de Internet donde sólo uno de cada cien usuarios registrados sabe de qué está hablando).

Líneas de corte: Son las líneas que indican la medida del formato acabado (papel). Son las prolongaciones de éstas y son conocidas con el nombre de cantoneras. Pueden ser cerradas cuando las dos líneas se tocan. Las cantoneras abiertas tienen la ventaja de no ser visibles en el formato refilado (cortado a la medida) cuando hay pequeñas variaciones en el corte de la guillotina.

Líneas de plegado o doblado: Son las que indican qué doblado lleva el impreso, y son prolongaciones de éstas fuera del formato refilado. A diferencia de las de corte, las líneas de pliegue son de trazo discontinuo.


Ya las definiciones (del "Diccionario básico del tratamiento de la imagen en preimpresión" de Josep Formentí y Sergi Reverte, que para más INRI está disponible gratuitamente en la red) nos aportan prácticamente toda la información que necesitamos.

A algunos les gusta poner las marcas, todas, «a pedales» (como decía mi primer profesor de diseño), es decir, colocando rayitas aquí y allá en el diseño. Pero sabiendo utilizar bien el software se puede hacer casi todo de manera automática en la salida. Depende de vosotros. Yo voy a explicar una manera de hacerlo «a pedales» —aunque personalmente encuentro este método lento y engorroso— porque me parece que para los principiantes es más sencillo.

Es preferible que las marcas de corte sean siempre abiertas, por sistema (así no nos liamos nosotros ni el guillotinista), con un radio de apertura de tres milímetros:


Este radio de apertura o desplazamiento de tres milímetros es ideal cuando trabajas a sangre, con lo que se hace necesario un sangrado, para el cual suele ser adecuada precisamente esa medida de tres milímetros:


La línea de corte debe tener un grosor de 0,25 pt (da igual si son puntos de pica o Didot porque la diferencia es irrelevante en este caso) y su longitud puede oscilar entre los cinco y los diez milímetros; yo suelo ponerlos de 7 mm (10–3).

Obviamente, hacer esto de manera automática no suele ser posible a nivel casero. Hay herramientas profesionales de salida que permiten ajustar todas las medidas que te puedas imaginar, pero no necesitáis preocuparos por esto, porque con lo que ofrecen CorelDraw y PhotoShop (que es lo que se enseña en los cursos del INEM; en PhotoShop las llaman “marcas de esquina”, por cierto) os va a quedar decente, siempre que lo manejéis correctamente y sepáis distinguir entre el método “manual” y el automático, con todas las diferencias que conllevan ambos entre sí.

En otra entrada veremos el tema de las marcas de plegado y, si sois buenos, veremos algo sobre marcas de hendido y líneas de troquel (die-lines).

22.1.08

Rasterbator


El Rasterbator es una curiosa aplicación on line, disponible también para PC en un cómodo ejecutable, con más opciones y menos limitaciones (los que usamos máquinas Apple --en casa uso PC pero en el instituto trabajamos con iMacs-- tenemos que conformarnos con la web), que nos permite tratar imágenes para su reproducción en formato extragrande sin necesidad de recurrir a máguinas de imprimir de gran formato, tanto en escala de grises como en otros medios tonos y en color.

Según los creadores del programa, Rasterbator crea enormes imágenes rasterizadas a partir de cualquier fotografía.

12.10.07

El libro de bolsillo en España (II): Alianza Editorial (1)


Alianza Editorial fue fundada en 1966 por José Ortega Spottorno (hijo del filósofo José Ortega y Gasset) y Jaime Salinas (hijo del poeta Pedro Salinas). A ambos se unió Javier Pradera, de cuya mano llegó a la empresa el diseñador santanderino Daniel Gil. Este fue el grupo germinal que convertiría a la nueva editorial en una referencia para el mundo literario español y una de las principales impulsoras del libro de bolsillo en las siguientes décadas.

El interés de Ortega Spottorno por las letras y por su difusión se explica por la influencia de la tradición familiar. Su padre, José Ortega y Gasset, fundador de la “Revista de Occidente”, fue uno de los pensadores españoles más influyentes del siglo XX. Su abuelo, José Ortega Munilla, miembro de la RAE y de la Institución Libre de Enseñanza, dirigió el suplemento literario de “El Imparcial”, periódico fundado por uno de sus bisabuelos, Eduardo Gasset y Artime, que llegó a dirigir la ILE. Ortega Spottorno heredó los ideales democráticos de su padre, su abuelo y su bisabuelo, y también su influencia en el panorama cultural español. Como sus antecesores, tuvo siempre en mente la necesidad de que la cultura llegara por igual a todos los españoles, y uno de los medios ideales para lograrlo era el libro de bolsillo, económico y fácil de manejar, apto para ser leído en cualquier parte.

También en el caso de Salinas se puede explicar su interés en el mundo de las letras por la influencia de su familia. Su padre fue el gran poeta y académico Pedro Salinas. Desde niño tuvo contacto con los grandes escritores e intelectuales de la generación del 27. Si en Ortega la edición fue una vocación nacida del deseo de emular a sus antepasados, en la dedicación de Salinas la casualidad jugó un papel más importante, como él mismo cuenta: «Quería estudiar cine, y para eso vine a Europa, desde Estados Unidos, donde mi padre estaba en el exilio. Vine en 1954, fui a Alicante, con mi familia de allí, me encontré con un ingeniero que me propuso trabajar con él en la organización de imprentas... Y por esos vericuetos llegué a Seix Barral... Me pusieron en una especie de barracón, ni me saludaban. Y un día me invitó a comer Víctor Seix. En el curso del almuerzo, él descubrió que yo era hijo de Pedro Salinas. “¡Cuando se entere Carlos!”, exclamó. Y cuando se enteró Carlos me hizo todo tipo de fiestas y ya me incorporó a las tareas editoriales...» Así comenzó su carrera en el mundo del libro.

Jaime Salinas se propuso, en los años sesenta, potenciar el libro de bolsillo en el mercado español. Las versiones francesa (livre de poche) y anglosajona (paperback) le sirvieron de inspiración. “Me interesó la idea de empezar una colección de calidad, pero económicos y físicamente atractivos. La colección Universal o Austral tenían libros baratos pero eran grises y tristes, dirigidos más al estudio que a la lectura. Como objeto no tenían ningún sex-appeal”, recuerda. Emprendió entonces Salinas la búsqueda de un socio extranjero que quisiera establecerse en España. A pesar de sus respuestas ambiguas —“no decía ni sí ni no”—, el editor francés Claude Gallimard acabó por darle la solución: “Me habló de José Ortega Spottorno, a quien yo no conocía. Él también le había escrito para lanzar una versión en España de la colección Ideé de Gallimard y me animó a contactarle”.

Jaime Salinas y José Ortega Spottorno tenían un interés común y una historia personal parecida; ambos eran hijos de importantes intelectuales que tuvieron que exiliarse en el extranjero a causa de la Guerra Civil y el régimen dictatorial que ocupó el poder a su término. El nombre de la editorial, Alianza, es significativo de esta unión de intereses y objetivos. Los dos se complementaban perfectamente; Ortega aportaba su capacidad de liderazgo y su filosofía empresarial, orientada a mejorar la situación cultural de España, y Salinas su gran sentido de la organización y su valía técnica, sobradamente demostrada en Seix Barral.

Pronto se unió a ellos Javier Pradera, quien contrató a Daniel Gil, que entonces se dedicaba al diseño de portadas para discos, para el departamento de diseño. Pronto su rompedor estilo fue imitado por otras editoriales, como Bruguera.

La primera y más importante colección de Alianza se llamó, significativamente, El Libro de Bolsillo y, al igual que Austral en Espasa, LibroAmigo en Bruguera o Destinolibro en Destino, fue desde el principio una colección abierta a todo tipo de temas y géneros, desde el ensayo filosófico hasta la novela de ciencia ficción, pasando por recetarios de cocina (uno de los mayores éxitos de la editorial fue 1080 recetas de cocina, escrito por la mismísima esposa de Ortega, Simone Klein) y manuales de lógica formal.

“Aunque no existiera la expresión, sí existía la realidad del libro de bolsillo desde antes de la guerra. Las obras de Austral, por ejemplo, eran de calidad no en su fabricación, pero sí en sus contenidos. Desde Alianza intentamos darle más dignidad, ponerle vitola y mantener un precio asequible. Nuestro criterio era que un libro no podía costar más que la entrada a un cine: cincuenta pesetas”, recuerda Pradera.
A pesar de la inicial reticencia de libreros y distribuidores, el éxito fue rotundo. “Costó hacerles entender que aunque el precio y su porcentaje fueran menores, ellos también saldrían ganando”, dice Salinas.

Pradera señala otro de los objetivos que marcó aquella aventura editorial y que, hasta cierto punto, ha servido como rasgo definitorio del bolsillo en el mercado internacional. “Nuestra aspiración era convertirnos, como el livre de poche, en continente de los títulos de otras editoriales. En Francia, sin embargo, ya entonces Gallimard había roto con eso y tenía su propia colección de bajo coste. Así que nuestro modelo era Penguin, que se alimentaba de los derechos que compraba a bajo precio a editores normales”, asegura.

Los acuerdos que Alianza Editorial estableció con editoriales argentinas como Emecé, Losada y Siglo XXI en los sesenta y setenta hicieron posible la publicación por primera vez en España, en su colección El Libro de Bolsillo, de obras como El Aleph, de Jorge Luis Borges; El señor de las moscas, de William Golding, o El extranjero, de Albert Camus. La colección también se nutrió de los fondos de Revista de Occidente con títulos como La metamorfosis, de Kafka.

A pesar de todo, Pradera sostiene que su deseo de convertirse en colección de colecciones no acabó de cuajar: “Terminamos aumentando la producción propia para bolsillo y sacando primeras ediciones directamente, una locura. Lo lógico es sacar lo que lleva años publicado y abrir esos libros al mercado masivo a través del bolsillo”.

La crisis de los años ochenta, que se llevó por delante a Bruguera (debilitada, precisamente, por su ambicioso catálogo de bolsillo, repleto de primeras ediciones, como la arriesgadísima edición en dos tomos de Ser norteamericanos, de Gertrude Stein), condujo a muchas editoriales a ser compradas por grupos más potentes. Plaza & Janés fue adquirida por Bertelsmann; Destino y Seix Barral fueron compradas por el grupo Planeta, y el grupo Anaya, fundado en 1959 en Salamanca por Germán Sánchez Ruipérez, se quedó con Alianza en 1989.

A partir de ese momento, Alianza conoció diversos equipos directivos y ejecutivos, a medida que su propietario, el Grupo Anaya, fue cambiando de manos a su vez.
En septiembre de 1998 el Grupo Anaya fue adquirido por el grupo francés Havas, que fue absorbida por Vivendi en 2000. En 2002 comenzó a desmembrarse el grupo Vivendi, que vendió Anaya (y, por consiguiente, Alianza Editorial) al grupo Lagardére, que es su actual propietario.

Próximamente haremos un somero análisis del devenir de Alianza y de su comportamiento editorial (hay decisiones de Anaya, como la destrucción de fondos de Alianza, Cátedra y Tecnos en 1999, que Ortega Spottorno jamás habría pensado siquiera en tomar), en el tira y afloja entre el mantenimiento del espíritu fundacional de la casa y el resultadismo de los tiburones de enormes grupos empresariales a los que la cultura les importa un pito.

11.10.07

El libro de bolsillo en España (I)


Hace cincuenta años, el libro pequeño y barato se identificaba con la editorial Espasa-Calpe. Antes de la Guerra Civil, Calpe había lanzado ya la popular Colección Universal, pero fue la colección Austral la que le dio mayor prestigio. En 1938, en plena contienda bélica, apareció en Argentina el primer título, La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset. Antes de dos años habían publicado ya cien títulos, lo que da una idea de su éxito, que continúa hoy con un catálogo de 615 obras.

En 1957, Germán Plaza creó Libros Plaza, que al cabo de dos años se asoció con José Janés. Así nació Plaza & Janés Editores. Con colecciones de bolsillo como Reno y Jet, entre otras, la empresa llegó a contar con una situación privilegiada en España y una fuerte presencia en Iberoamérica.

En 1966, José Ortega Spottorno y Jaime Salinas fundaron Alianza Editorial. (Mañana me centraré en Alianza, así que lo dejaremos así por el momento.)

Poco después, Francesc Bruguera, director de la editorial homónima fundada por su padre en 1910, especializada en historietas, impulsó en Bruguera, inspirado por el éxito de Alianza, la edición de literatura en este formato. Su colección más importante fue “Libro Amigo”. Como Plaza & Janés, también conoció una gran expansión en Iberoamérica, con una importante delegación en Argentina y otras en Brasil, Venezuela y México. También tenía una sucursal en Portugal.

A comienzos de los ochenta, la caída del mercado iberoamericano sumió al mercado en una seria crisis. Bruguera, debilitada por su alocada política de lanzamientos, suspendió pagos en 1982, declarándose en quiebra y desapareciendo definitivamente en 1986, siendo sus bienes adquiridos por el Grupo Zeta, que formó con ellos Ediciones B. Recientemente, el Grupo Zeta ha “resucitado” a Bruguera como sello editorial dentro de Ediciones B, bajo la dirección de Ana María Moix.

En 1984, Plaza & Janés fue comprada por el grupo Bertelsmann. Alianza, por su parte, fue adquirida en 1989 por el grupo español Anaya.

En 1998 Alianza era, según la revista CONSUMER, la editorial líder en número de títulos en formato de bolsillo. Pero pronto la situación cambiaría completamente.

A partir del año 2000 se produjeron en España importantes cambios en el sector, orientados a conseguir mayor penetración en el segmento, a través de acuerdos entre editoriales:

En diciembre de 1999, los grupos Planeta y Bertelsmann (propietario de Plaza & Janés) firmaron un acuerdo para editar conjuntamente libros de bolsillo. De este acuerdo surgió la editorial Nuevas Ediciones de Bolsillo, participada al 50% por ambos grupos, que en marzo de 2000 creó el sello Debolsillo (hoy en manos de Bertelsmann, a través de Plaza & Janés). Nuevas Ediciones de Bolsillo agrupaba las ediciones de bolsillo de los catálogos de Planeta, Plaza & Janés, Debate, Lumen, Bestselia, Espasa, Destino, la catalana Columna, Ariel, Crítica, Seix Barral, Temas de Hoy, Martínez Roca y Deusto.

Por su parte, Santillana y Ediciones B crearon la editorial Suma de Letras, cuyo sello Punto de Lectura reunió los fondos de Ediciones B, Alfaguara, Taurus y El País-Aguilar, y posteriormente, los de la editorial Alba (del grupo Prensa Ibérica).

Las editoriales Edhasa, Tusquets, Anagrama, Salamandra y Grup 62 (Península y Muchnik) crearon la colección Quinteto. Y el 7 de julio de 2005, Urano, Roca, Titania, Umbriel, El Jueves, La Factoría de Ideas, Entrelibros, Nowtilus, Kailas, Robin Book, Via Magna e Inédita lanzaron la marca Puzzle.

Algunos de estos proyectos de unión fracasaron, con mayor o menor estrépito, al cabo de poco tiempo. El caso más sonado fue el de Bertelsmann y Planeta, que se separaron antes de un año después de ser los que armaron todo el follón (la unión nunca acabó de convencer a los jefazos de Nueva York); la primera se quedó con Debolsillo (a través de su división editorial Random House en colaboración, ahora, con la potente editorial italiana Mondadori) y Planeta acabó relanzando su colección Booket en abril de 2001.

Santillana y Ediciones B tardaron más en romper, aunque no demasiado. Santillana se quedó con Suma de Letras y Punto de Lectura (aunque teóricamente Punto de Lectura era una colección de Suma de Letras, nunca ha estado muy clara la diferencia de estatus entre ambas, la verdad; ni ellos mismos se aclaran). Por su parte, Ediciones B creó los sellos Byblos (en 2004) y Zeta Bolsillo (2005), que desde entonces le ha estado comiendo la tostada a su antigua socia.

Una encuesta realizada por AC Nielsen, cuyos resultados fueron hechos públicos en abril de 2002, señalaba que Debolsillo era líder con un 42% de cuota de mercado, seguida por Punto de Lectura, que tenía un 25% y, a mucha distancia, por Alianza (8%) y por Booket (8%).

Según Santillana, Punto de Lectura es “la gran editorial de bolsillo en español y el sello de referencia para los lectores”; según Random House-Mondadori, Debolsillo “es el sello de referencia indiscutible de los libros de este formato en el mundo de habla hispana” y, según Ediciones B, Byblos se halla actualmente “en el tercer lugar del mercado español de bolsillo”. Si examinamos los datos de AC Nielsen de 2002 y tenemos en cuenta a) que por aquel entonces Byblos y su agresiva política de precios todavía no existían para hacer la competencia a Punto de Lectura y b) que Byblos salió en cierto modo de Punto de Lectura, con la consiguiente merma de títulos y cuota de mercado para ésta, parece claro que los de Santillana deberían medir más sus palabras.

Hoy en día el mercado del libro de bolsillo está en pleno auge. En 2006, el Estudio de Comercio Interior del Libro, realizado por la Federación de Gremios de Editores, cifró en un 25,5% el aumento de ventas de libros de bolsillo con respecto a 2005, a pesar de haberse editado menos títulos y de ser menores las tiradas.

25.9.07

What The F... Font?!


Con ese gracioso nombre se da a conocer uno de los servicios para diseñadores bisoños más útiles de la red, dentro del sitio especializado en tipografía digital MyFonts.com

What The Font?! es una estupenda herramienta para principiantes (y no tan principiantes) en el mundo del diseño. Pongamos que ves un rótulo en una revista con una tipografía que te gusta y quieres saber cuál es. O quieres utilizar una fuente especial que has visto en una portada de un libro, pero no sabes cuál es.

What The Font?! te permite subir a su servidor un ficherito, un pequeño jpg con el rótulo en dos colores (es importante simplificar al máximo los colores con que se va a encontrar); le hace un OCR, compara con las fuentes de su base de datos y te muestra las fuentes más parecidas que ha encontrado en ella. Muchas veces da en el clavo. Por ejemplo, tenía esta imagen...



Y después de un pequeño tratamiento subí este fichero:


Está sacado de un libro (Periplo nocturno) de la colección Biblioteca de Ciencia Ficción, de Orbis.

Resultado:



¡Es la Roslyn Gothic LP Bold!

Tomé la muestra de una foto que hice al libro, pues la luz del escáner se refleja en la purpurina y la imagen sale mal. Veamos un ejemplo:


Chungo, ¿eh?

Bueno, tras un poco más de tratamiento, he podido sacar esto:


La imagen no es muy nítida que digamos. Pero eso no es problema:


¡Probadlo! No siempre acierta, ojo; la fuente tiene que estar en su base de datos. Pero os ayudará en más de un apuro.

19.8.07

Tres retratos en tinta china


Tres retratos en tinta china, de 1993. En aquella época estaba dibujando más o menos en serio y hacía todo tipo de experimentos. En algún momento me dio por jugar con masas y aquí está el resultado. En el tercero, combiné mis anteriores experimentos con texturas y lo aprendido haciendo masas.




Los he encontrado en un cuaderno de dibujo, haciendo limpieza en una de mis cuevas. Hay que ver, ya no me acordaba. El de Sinéad O‘Connor se lo dedico a Juanma Barranquero, que sé que le mola.

2.8.07

Resurrección de una cubierta dañada (I).


No sé si alguien recordará una de mis primeras entradas en este blog, dedicada al reencolado de libros en rústica. Acababa de conseguir un ejemplar de Muerte de la luz, de George R. R. Martin, en edición de Edhasa, pero estaba muy deteriorado. Cinco euros me costó, un robo teniendo en cuenta su penoso estado.

La cola del lomo, rígida por la edad, estaba partida en dos sitios y el libro estaba medio despegado de la cubierta; un desastre. Además, la cubierta presentaba un aspecto francamente horrible a causa del desgaste. Pues bien, aquí podéis ver (a falta de unos detallitos) cómo va a quedar mi ejemplar con la nueva cubierta que estoy preparando:

Antes


Después


No está mal, ¿eh? Tengo ganas de terminarlo ya y ponerle la nueva cubierta al libro. Va a quedar como nuevo. :-))

22.7.07

Ilustraciones de Mervyn Peake para "La casa desolada" de Dickens

Buscando grabados antiguos para un trabajo he encontrado unas ilustraciones de Mervyn Peake que no conocía. Como sabéis, Peake fue el autor de la inacabada serie de Titus Groan.


Muchos lectores de la mal llamada Trilogía de Gormenghast desconocen su faceta gráfica. Lo cierto es que Peake comenzó su andadura artística como pintor e ilustrador, haciéndose un nombre como retratista de la “buena sociedad” londinense. Estos dibujos sirvieron para ilustrar La casa desolada, de Charles Dickens (a quien Peake, por cierto, admiraba profundamente):


30.5.07

Ya no trabajo en Gig... estooo...


Uy, en qué estaría yo pensando... :-)))

Bueno, al grano: he dejado la imprenta. La cosa está mu’ malita en la empresa y francamente yo no podía aguantar más retrasos, problemas y presiones.

Sí, soy la típica rata que huye del naufragio antes de que se produzca (espero equivocarme pero pienso que se producirá con seguridad, y lo siento de veras por mi antiguo jefe y por mis compañeros).

Si hubiese cobrado regularmente mi sueldo, habría mantenido la motivación y la concentración y las ganas para superar los inconvenientes. Pero no ha sido así. Sólo he cobrado a tiempo un mes, el de diciembre, y en dos ocasiones los retrasos han alcanzado el mes de duración. Lo "normal" eran unos quince días de retraso. A fecha de ayer, todavía no había cobrado el mes de abril.

En esas condiciones, no podía más. Mi salud se estaba resintiendo, entre el estrés, los productos químicos con los que tenía que trabajar y el sobre-esfuerzo. De hecho, en cuanto solucione mis temas administrativos con la Seguridad Social, voy a pedir hora para un chequeo.

Ocho horas diarias de pie peleándome con la máquina sin apenas ayuda (en teoría tiene que haber dos personas trabajando en una máquina de esas características) y el trabajo de manipulado (que, también en teoría, no tendría por qué hacer yo, pero ya sabéis cómo son estas empresas pequeñas) pasan factura. Tengo el brazo derecho destrozado por el estrés físico al que lo he sometido últimamente en el trabajo (siento dolor al levantar una botella de agua de la mesa, para que os hagáis una idea), la espalda medio jodida de cargar con papel... Y la erosión mental producida por los problemas cotidianos (con los que procuraré no aburriros) casi ha podido conmigo. En ocasiones, no me sentía feliz. Me sentía desdichado con demasiada frecuencia, más que antes de tener ingresos (luego dicen que el dinero da la felicidad, ¡por los cojones!) y ya no tengo edad para eso.

Sarna con gusto no pica. Antes solía decir que estaba jodido pero contento, porque cobraba un sueldo y veía luz. Pero eso de trabajar y no cobrar...

Ahora dedicaré unos días a descansar (no he tenido vacaciones desde agosto de 2006), luego me concentraré en el "carnet" de conducción (no, todavía no lo tengo), durante junio y julio, y luego me buscaré algo a media jornada para poder dedicarme al estudio y la contemplación, aunque sea fuera del sector de las artes gráficas (me gustaría seguir vinculado al mismo, pero durante los dos años siguientes no va a estar el horno para bollos).

Al menos podré escribir algo de vez en cuando.

18.10.06

Martin Riat / Técnicas gráficas


En 1983, Martin Riat publicó en catalán una obra sobre artes gráficas titulada Tècniques Gràfiques (ISBN 84-86243-00-9) que ahora pone a disposición de los lectores interesados, ampliada y actualizada, en su página web, en formato PDF... ¡y gratis!

Es una obra de divulgación sobre las diferentes técnicas de reproducción gráfica que, como el autor dice, «a pesar de estar escrito para los novatos, creo que puede ayudar a más de un profesional a obtener una vista de conjunto sobre el gran campo de la impresión y de su historia».

Es muy de agradecer la generosidad de Martin Riat, que pone el fruto de su trabajo al alcance de todo el mundo sin esperar nada a cambio. Sólo por esto ya se merece nuestra aprobación. Pero es que, además, según lo poco que he podido hojear esta tarde, es una obra muy completa e interesante. No hay mucha bibliografía disponible sobre estos temas. Para los que, como yo, estamos dando nuestros primeros pasos como profesionales de las artes gráficas, es un privilegio poder acceder a obras de este calibre de manera gratuita.

En la misma web está disponible una versión en alemán.

11.10.06

Mi otro «trofeo» de la Asturcon


Hace tres meses os enseñé el dibujo que me hizo Mark Buckingham en la pasada Asturcon, organizada en julio por la asociación Avalon, con la colaboración de la Semana Negra de Gijón.

Ahora os traigo (y lo hago con tanto retraso no por falta de ganas sino por mis dudas al escanearla) la portada de La Guerra Interminable de Joe Haldeman, autografiada por el autor.

Portada

Esto me sirve para introducir un tema relacionado con los libros en general y sobre el que ha habido tal confusión que hasta la RAE ha acabado bajándose los pantalones (como casi siempre, en vez de educar para un buen uso, legaliza el malo) admitiendo como buena otra aberración léxica.

Muchos habréis pensado, al leerme antes, que me he equivocado. «Este se ha colado; eso no es la portada.» Pues no, damas y caballeros, eso es la portada, es decir: la página donde suelen figurar los datos básicos del libro: autor, título y editor. Esto otro...

cubierta
...es la “primera de cubierta”; esto es, la primera página de la cubierta (para los menos puristas, “cubierta delantera”).

La cubierta, en realidad, es todo lo que cubre el libro, que viene a ser el conjunto de las hojas encoladas o los cuadernillos cosidos que van fijados a la cubierta. Tiene un interior y un exterior. Luego la cubierta exterior se puede dividir en tres partes: la primera o delantera, la parte del lomo y la cuarta o trasera.

Además, es un error denominar “contraportada” o “contracubierta” a la parte trasera de la cubierta. En realidad, la contracubierta es la parte interior de la cubierta; la contraportada, por su parte, es la página que sigue a la portada. En la contraportada se suele incluir la información que tradicionalmente no tiene sitio en la portada (menciones de responsabilidad, nº de edición, ISBN, nº de depósito legal, etc.)

Finalmente, llamar “tapas” a las cubiertas delantera y trasera no es muy adecuado, aunque en las ediciones en rústica suelen coincidir con las partes delantera y trasera de la cubierta, que sirven al mismo tiempo de tapas. Pero la naturaleza de éstas varía según el tipo de libro (rústica, cartoné, etc.) y la manera como se haya decorado. A menudo, sobre todo en las ediciones en tela, eso que muchos llamáis “portada” está en una cubierta de papel adicional denominada “sobrecubierta”, que se puede separar de la cubierta del libro propiamente dicha.

14.7.06

Ojos rojos (1)


Este problema es fácil de solucionar con la última versión de PhotoShop (CS2), que trae una herramienta específica para ello; no sólo corrige el rojo sino que permite definir el tamaño de la pupila y el nivel de oscurecimiento de la misma.

Además, muchos programas esconden entre sus funciones un corrector de ojos rojos. Por ejemplo, mi gestor de colecciones fotográficas, ThumbsPlus, por fin disponible en castellano y que da mil vueltas a cualquier otro.

También hay programas diseñados específicamente para solucionar este problema, como el Red Eye Remover.

Pero voy a explicaros cómo hacerlo con cualquier versión de PhotoShop.

Primera fase. Lo primero es localizar el problema...


A continuación hacemos una selección de los iris con la herramienta de selección elíptica:


Luego quitamos lo que sobra con la selección poligonal, apretando Alt para sustraer:

(Repetimos con el otro ojo, por supuesto, cuidando de apretar la tecla Shift [la de las mayúsculas, vaya] para agregar la nueva selección a la anterior.)

Ahora que tenemos la selección hecha, aprovechamos para salvarla como explicamos tiempo atrás: Selección > Salvar selección. Podemos llamarla Iris. Más adelante necesitaremos volver a seleccionarlos y no vamos a repetir todo, ¿verdad?, si basta con cargar la selección que hemos guardado.

Ahora tenemos que sacar el cuadro de Canales; vamos a Ventana > Canales y ahí están los canales:

Canales (Channels)
Seleccionamos el canal Azul (Blue):


Copiamos la selección en el portapapeles (Ctrl C)...

Seleccionamos el canal Rojo (Red):


Y pegamos (Ctrl V):


Para terminar, volvemos a seleccionar el canal RGB, quitamos la selección (Ctrl D) et voilà:


Muchas veces con esto ya basta.

Segunda fase. El paso siguiente puede ser quitar el círculo blanco que haya podido aparecer en las pupilas al rebotar la luz del flash en la retina. Simplemente los seleccionamos, guardamos esa selección (con el nombre Pupilas) y la rellenamos de negro:



Tercera fase. También se le puede dar color. Normalmente no hace falta, pero bueno... A los más puristas les puede molar. Recuperamos la selección en Selección > Cargar selección.

Creamos una nueva capa:



Elegimos un color, rellenamos la selección en la nueva capa:


Y ponemos la capa en modo Color:


Voilà:


El toque de qualité sería, antes de rellenar la selección Iris, cargar la selección Pupilas en modo sustraer. Así la pupila quedaría sin teñir. Pero bueno...

A primera vista todo esto parece un poco difícil y complicado, pero haced la prueba por fases y veréis que es muy sencillo. De todos modos, en la próxima entrada os enseñaré a automatizar ciertas tareas para que os resulte más sencillo aún, gracias a las Acciones (macros de PhotoShop).

12.7.06

es.rec.comics (1)


Realización de un diseño de Javier S. Aranda:


Las sugerencias de los “clientes” pueden ser valiosas; esta es una evolución del diseño (que incorpora una idea que ya estaba en el original de Aranda pero deseché por manías mías):



Por otra parte, cuantos menos degradados tenga un anagrama, mejor (desde el punto de vista del diseño tradicional, orientado al papel; si es para una web no tienes las mismas limitaciones). Lo tradicional, al diseñar anagramas, es utilizar colores planos:


Luego he vuelto a quitar el filete al logotipo (quedaba un poco guarro):


Dice Lluis que parece del Barça (lo que agravaría la coincidencia con cierto grupo político), así que contraataco con esta versión “patriotera” (al fin y al cabo, estamos en la jerarquía es. de Usenet, ¿no?) que seguramente contribuirá a despejar dudas: :-DD


10.7.06

Mark Buckingham y yo


Pues bien, ya he vuelto de mi querida Gijón. He pasado un fin de semana maravilloso en la AsturCon y la Semana Negra, he conocido a Joe Haldeman y a su encantadora mujer, Mary Gay, he estado cerca de ganar el concurso de disfraces de la espicha (ganó un compañero de la TerSa [Álvaro Muñiz, alias El Peras], así que estoy satisfecho) y he pasado un buen rato con Mark Buckingham, el dibujante de Fábulas, entre otros cómics famosos, que nos contó a Nacho Illarregui y a mí cosas muy interesantes...

Me encontré con Mark y su mujer, Irma Page, cuando ya estábamos a punto de dejar la Semana Negra para ir a prepararnos para la espicha. Hace unos días ella me había dejado una nota aquí expresando su deseo de conocernos (Nacho y yo habíamos comentado en nuestros blogs una mesa redonda sobre cine y cómic en la que participaron), así que me presenté y los arrastré a donde estaba Nacho para que este pudiera conocerlos también. Irma dejó a Mark a nuestro cuidado y empezó el espectáculo.

Bigby, el Lobo FerozCon la promesa de una cerveza, le acompañamos a buscar unos folios, buscamos una mesa y, armado de un Pilot negro y un lápiz de cuatro o cinco centímetros, se puso a dibujar, muy concentrado. Siempre me quedo alucinado con la facilidad de los auténticos profesionales para bosquejar y trazar. Fue todo un placer ver cómo la cara de Bigby (el Lobo Feroz de Fábulas) iba tomando forma en el papel. A la izquierda de estas líneas podéis comprobar el resultado. Ya estoy buscando un marco para colgarlo en mi habitación. :-)

Poco a poco, una serie de aficionados con buen ojo empezaron a formar un corro a nuestro alrededor. Alucinados, claro.

Apenas había empezado con mi sketch cuando se levantó, murmuró un wait a minute y se largó, dejándonos expectantes. Al poco tiempo regresó con una carpetilla de plástico. Antes de continuar con el dibujo y la cervecita, sacó el contenido de la carpetilla y nos lo pasó.

Absolutamente boquiabiertos, contemplamos unas copias en color de un comic inédito de Fábulas, hecho directamente en acuarelas, con la zorra de los cuentos como protagonista.

Mark nos explicó, en su cristalino inglés, de qué se trataba. Es su contribución a un proyecto similar a lo que se hizo en Sandman: Endless Nights pero con el mundo de Fábulas como “leit-motiv”. Nacho tiene más detalles. Una auténtica pasada, ya lo veréis cuando salga.

Pronto terminó mi sketch y se puso con el de Nacho, un estupendo perfil de Miracleman en plano medio. Otra vez fue un privilegio y un placer ver cómo el personaje tomaba forma. El círculo de fans, connoiseurs y curiosos fue aumentando, la copia del comic inédito de Fábulas siguió circulando, provocando que muchos ojos se salieran de sus órbitas (la cara de pasmo de Pau Martínez Medrano, alias Blackonion, era impresionante), Nacho lo cosía a preguntas y mi felicidad iba en aumento.

(Foto: Egwene)

Recordad que estábamos a punto de irnos, Nacho al hotel y yo al camping, para prepararnos para la espicha de la Asturcon. En cuanto tuvimos nuestros dibujitos firmados y dedicados, nos despedimos de Mark, expresándole nuestra admiración, etc., le dimos las gracias y nos fuimos a toda leche, dejándole entre un montón de aficionados. Me habría gustado seguir con él un buen rato más, pero nos fue imposible.

En fin, un tipo en-can-ta-dor, atento, educado, que se desvivió por nosotros y con el que no me habría importado seguir una horita más, a riesgo de perder el autobús para la espicha, como estuvo a punto de pasar. Los de mi grupo tuvimos que coger un taxi para llegar a tiempo. Pero mereció la pena.